La presión sanguínea tanto alta como baja puede afecta la salud ocular.
Para saber si la presión sanguínea está relacionada con el glaucoma, puede decirse, que sí, pero la relación entre presión sanguínea, presión intraocular y glaucoma no es tan obvia como puede pensarse.
El glaucoma es una enfermedad compleja que resulta en pérdida de las fibras nerviosas que mandan las señales visuales del ojo al cerebro.
La mayoría de las veces, el glaucoma empeora cuando la presión intraocular está alta. Una presión intraocular alta puede dañar las fibras nerviosas, provocando una progresiva y permanente pérdida de visión.
De acuerdo con el Centro para Control de Enfermedades de Estados Unidos, la mitad de los adultos norteamericanos tienen hipertensión arterial, o presión sanguínea alta.
Esta también es una enfermedad compleja derivada de la presión ejercida por el propio volumen sanguíneo sobre las paredes de los vasos.
Lo opuesto de la hipertensión es la hipotensión, o baja presión sanguínea. Ambas presiones, alta o baja, pueden afectar la salud ocular.
Más aún, el sobretratamiento médico de la hipertensión puede conducir a hipotensión. Esto es particularmente cierto mientras se descansa o se duerme, cuando la presión sanguínea es naturalmente baja. Durante estos períodos la hipotensión es más común.
En pacientes que tienen tanto glaucoma como períodos de hipotensión, puede ocurrir daño en el nervio óptico.
A fín de ilustrar esta relación imaginemos que los vasos sanguíneos son una manguera de jardín. Dentro de la manguera hay agua y la presión ejercida en las paredes de la manguera (hacia afuera) está determinada por el flujo de agua, así como por la rigidez de la misma manguera.
Imaginemos que apretamos la manguera con la mano. Esta contrapresión es análoga a la que ejercen los ojos sobre las paredes de los vasos sanguíneos (hacia adentro). Si apretamos demasiado, el flujo de agua se reducirá a un goteo o se detendrá por completo.
Si la cantidad de flujo sanguíneo a los ojos se reduce drásticamente, lo que puede ocurrir durante los períodos de baja presión arterial (hacia afuera) y alta presión intraocular (hacia adentro), las estructuras del nervio óptico pueden resultar dañadas (por falta de flujo sanguíneo), y el glaucoma puede progresar más rápidamente.
Por lo tanto es importante estar atento de esta relación.
Puede ser útil monitorear la presión sanguínea en los períodos de descanso. Si la presión sanguínea es demasiado baja, puede ser que deban reducirse o eliminarse algunos medicamentos.
Debe hablarse del tema con el médico tratante de glaucoma.
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