La pérdida visual asociada a glaucoma puede tener un fuerte impacto en la salud mental. Recientes estudios indican que ciertos aspectos de la salud mental, además, tienen efectos negativos sobre el glaucoma.
La posibilidad de perder la visión puede llevar a sentimientos de vulnerabilidad y falta de independencia, y es importante saber que esos sentimientos son comunes.
La mayoría de las personas que reciben tratamiento para glaucoma mantienen una visión útil. Pero es importante la revisión médica regular para que el especialista pueda detectar cambios.
Muchos estudios han señanado la relación entre glaucoma y el aumento en el riesgo de depresión y ansiedad. La razón es que la disminución en la visión puede reducir la independencia haciendo más difícil cumplir con las tareas diarias.
El deterioro visual y el miedo a empeorar pueden llevar a las personas con glaucoma a retirarse de las interacciones sociales, lo que genera sentimientos de aislamiento. Además, las personas pueden tener miedo a los accidentes, lo que contribuye aún más a limitar sus actividades.
Recientes estudios han demostrado que el estrés de corta duración causa elevación de corta duración en la presión intraocular en las personas con y sin glaucoma.
En contraste, la meditación y el yoga han mostrado que bajan significativamente la presión intraocular, y potencialmente ayudan a proteger el nervio óptico de un daño adicional.
Los mecanismos por los cuales el estrés puede inducir presiones más altas incluyen excesiva secreción de nuestros propios esteroides y epinefrina.
Reconocer la relación de la salud mental con el glaucoma es el primer paso hacia su manejo. Algunas estrategias útiles incluyen terapias, grupos de soporte, atención integral que incluya manejo de estrés, y exámenes regulares de la vista.
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