04 marzo 2026

Criterios sobre cirugía refractiva.

Un procedimiento LASIK exitoso está determinado por si el paciente cumple ciertos criterios ya que no todo mundo es buen candidato para una cirugía refractiva.

A continuación se muestra los principales requisitos para determinar si la cirugía es una opción adecuada.

  • Los ojos deben estar sanos, es decir, no tener alguna condición de salud que pueda afectar la respuesta a la cirugía, por ejemplo: síndrome de ojo seco severo, conjuntivitis, infecciones oculares o cualquier tipo de daño ocular.
  • La córnea debe tener suficiente grosor. La mayoría de las cirugías refractivas mejoran la visión remodelando la córnea, quitando tejido. Practicar una cirugía láser en una córnea demasiado delgada o que tenga una superficie extremadamente irregular, puede comprometer los resultados.
  • Las pupilas no deben ser demasiado grandes. En pupilas que normalmente son grandes puede haber un incremento en el riesgo de presentar efectos secundarios como halos, deslumbramiento y destellos, especialmente cuando conduce de noche y si su prescripción es alta.
  • La graduación debe estar dentro de ciertos límites. Si la graduación es demasiado alta los resultados son menos predecibles y puede no valer la pena el costo y los riesgos.
  • Debe tenerse la edad adecuada. La mayoría de las cirugías correctivas con láser requieren que la persona tenga al menos 18 años de edad. Sin embargo, muchos cirujanos prefieren que la edad sea mayor a 21 años cuando es menos probable que la visión siga cambiando. Y aunque no hay un límite superior en edad, debe tomarse en cuenta que a partir de los 40 años la mayoría de las personas necesitarán lentes de leer de cualquier forma.
  • Debe tenerse una perspectiva realista. Aunque la mayoría de las personas tienen muy buenos resultados, deben tomarse en cuenta los posibles riesgos y complicaciones.

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25 febrero 2026

De la hojita del calendario

No es a la muerte a lo que el hombre debe temer, sino a no empezar a vivir.

  • Marco Aurelio

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18 febrero 2026

Salud mental y glaucoma.

La pérdida visual asociada a glaucoma puede tener un fuerte impacto en la salud mental. Recientes estudios indican que ciertos aspectos de la salud mental, además, tienen efectos negativos sobre el glaucoma.

La posibilidad de perder la visión puede llevar a sentimientos de vulnerabilidad y falta de independencia, y es importante saber que esos sentimientos son comunes.

La mayoría de las personas que reciben tratamiento para glaucoma mantienen una visión útil. Pero es importante la revisión médica regular para que el especialista pueda detectar cambios.

Muchos estudios han señanado la relación entre glaucoma y el aumento en el riesgo de depresión y ansiedad. La razón es que la disminución en la visión puede reducir la independencia haciendo más difícil cumplir con las tareas diarias.

El deterioro visual y el miedo a empeorar pueden llevar a las personas con glaucoma a retirarse de las interacciones sociales, lo que genera sentimientos de aislamiento. Además, las personas pueden tener miedo a los accidentes, lo que contribuye aún más a limitar sus actividades.

Recientes estudios han demostrado que el estrés de corta duración causa elevación de corta duración en la presión intraocular en las personas con y sin glaucoma.

En contraste, la meditación y el yoga han mostrado que bajan significativamente la presión intraocular, y potencialmente ayudan a proteger el nervio óptico de un daño adicional.

Los mecanismos por los cuales el estrés puede inducir presiones más altas incluyen excesiva secreción de nuestros propios esteroides y epinefrina.

Reconocer la relación de la salud mental con el glaucoma es el primer paso hacia su manejo. Algunas estrategias útiles incluyen terapias, grupos de soporte, atención integral que incluya manejo de estrés, y exámenes regulares de la vista.

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11 febrero 2026

La presión sanguínea y el glaucoma.

La presión sanguínea tanto alta como baja puede afecta la salud ocular.

Para saber si la presión sanguínea está relacionada con el glaucoma, puede decirse, que sí, pero la relación entre presión sanguínea, presión intraocular y glaucoma no es tan obvia como puede pensarse.

El glaucoma es una enfermedad compleja que resulta en pérdida de las fibras nerviosas que mandan las señales visuales del ojo al cerebro.

La mayoría de las veces, el glaucoma empeora cuando la presión intraocular está alta. Una presión intraocular alta puede dañar las fibras nerviosas, provocando una progresiva y permanente pérdida de visión.

De acuerdo con el Centro para Control de Enfermedades de Estados Unidos, la mitad de los adultos norteamericanos tienen hipertensión arterial, o presión sanguínea alta.

Esta también es una enfermedad compleja derivada de la presión ejercida por el propio volumen sanguíneo sobre las paredes de los vasos.

Lo opuesto de la hipertensión es la hipotensión, o baja presión sanguínea. Ambas presiones, alta o baja, pueden afectar la salud ocular.

Más aún, el sobretratamiento médico de la hipertensión puede conducir a hipotensión. Esto es particularmente cierto mientras se descansa o se duerme, cuando la presión sanguínea es naturalmente baja. Durante estos períodos la hipotensión es más común.

En pacientes que tienen tanto glaucoma como períodos de hipotensión, puede ocurrir daño en el nervio óptico.

A fín de ilustrar esta relación imaginemos que los vasos sanguíneos son una manguera de jardín. Dentro de la manguera hay agua y la presión ejercida en las paredes de la manguera (hacia afuera) está determinada por el flujo de agua, así como por la rigidez de la misma manguera.

Imaginemos que apretamos la manguera con la mano. Esta contrapresión es análoga a la que ejercen los ojos sobre las paredes de los vasos sanguíneos (hacia adentro). Si apretamos demasiado, el flujo de agua se reducirá a un goteo o se detendrá por completo.

Si la cantidad de flujo sanguíneo a los ojos se reduce drásticamente, lo que puede ocurrir durante los períodos de baja presión arterial (hacia afuera) y alta presión intraocular (hacia adentro), las estructuras del nervio óptico pueden resultar dañadas (por falta de flujo sanguíneo), y el glaucoma puede progresar más rápidamente.

Por lo tanto es importante estar atento de esta relación.

Puede ser útil monitorear la presión sanguínea en los períodos de descanso. Si la presión sanguínea es demasiado baja, puede ser que deban reducirse o eliminarse algunos medicamentos.

Debe hablarse del tema con el médico tratante de glaucoma.

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