24 mayo 2013

Anatomía: el cristalino

El cristalino es el lente dentro del ojo que está ubicado detrás del iris. Su tejido es muy especializado y su función es permitir el enfoque de las imágenes proyectadas sobre la retina. Para ello, el cristalino debe ser transparente, tener un índice de refracción superior al medio en el que está suspendido y que sus superficies de refracción tengan la curvatura adecuada.

Para el mantenimiento de la transparencia y del índice de refracción adecuado las células del cristalino se disponen de manera precisa. La alteración de esta organización puede deteriorar la transparencia del cristalino, un proceso que se denomina formación de cataratas. Las cataratas constituyen la principal causa de ceguera en el mundo y su extracción es la cirugía más frecuente en las personas mayores.

El cristalino en el ser humano crece muy rápido en el embrión y en el primer año de vida. Luego la velocidad de crecimiento disminuye entre la edad de 1 y 10 años, para continuar de manera más lenta durante toda la vida.

En estudios realizados en la década de 1960 se ha señalado que el cristalino desempeña un papel importante en el desarrollo de otros tejidos del segmento anterior del ojo. Su ausencia en las primeras etapas de la embriogénesis da lugar a la ausencia del endotelio corneal, a la ausencia del iris y el cuerpo ciliar.

Esto indica que el cristalino no solo recibe señales de su medio sino que también envía señales a los tejidos cercanos que son esenciales para el desarrollo normal de los mismos.

El cristalino, al igual que cualquier otro sistema biológico está sometido a la lesión oxidativa. La oxidación puede deberse a los radicales libres generados por los procesos metabólicos normales y por la absorción de la luz.
El cristalino está expuesto a la irradiación solar durante toda la vida. Aunque la mayor parte de la luz ultravioleta de mayor energía y potencialmente más peligrosa que alcanza el ojo es absorbida por la córnea, la radiación solar restante puede dar lugar a efectos perjudiciales. Si la luz no se absorbe no causa lesiones, pero algunos componentes celulares absorben con facilidad la luz UV, lo que significa posibles fuentes de radicales libres. Pero a pesar de esto, en la región central del cristalino no existen signos de fotooxidación probablemente debido a la baja concentración de oxígeno en el interior del cristalino.

Los cristalinos de las diferentes especies varían desde casi esféricos (roedores) hasta muy planos (ser humano).

Modificaciones asociadas con el envejecimiento. Uno de los aspectos más sorprendentes del cristalino es su continuo crecimiento durante toda la vida. Aunque el crecimiento del cristalino es lento después de los 10 años, las células nuevas no sustituyen a las viejas sino que se van agregando a ellas. La mayoría de las células de la zona externa se generan tras la niñez, ante lo que surgen algunas preguntas:

  • ¿Se podría impedir o retrasar la formación de cataratas al reducir la velocidad de proliferación de las células del cristalino?
  • ¿La disminución del crecimiento del cristalino podría retrasar el inicio de la presbicia?
Si existieran métodos experimentales para interrumpir la formación de nuevas fibras en el cristalino de los mamíferos podrían abordarse estas cuestiones.
Referencia:
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