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11 julio 2012

El Parpadeo

Existen tres tipos de parpadeo: espontáneo, reflejo y voluntario. En el primero, que es el más frecuente el origen es la relajación del músculo orbicular más que la contracción del elevador del párpado superior. El párpado inferior permanece sin modificaciones. El cierre de los párpados tiene lugar desde el canto externo hacia el interno, constituyendo una parte del mecanismo de bombeo lagrimal.

El parpadeo espontáneo debe ser relajado, completo y frecuente; se produce de 10 a 15 veces por minuto y su duración es de 250 a 300 microsegundos.

Sin embargo, la velocidad de parpadeo varía en cada persona y depende de factores ambientales.

El parpadeo reflejo está inducido por estímulos sensitivos como el roce cutáneo, los estímulos con luz brillante o la irritación corneal. El parpadeo reflejo tiene lugar a una gran velocidad y se debe a circuitos neurales simples.

Una forma de parpadeo voluntario es el guiño, que representa una respuesta aprendida en la que tiene lugar la disociación bilateral del cierre de los ojos (solo se cierra uno).

El parpadeo protege al ojo de traumatismos mecánicos, facilita el metabolismo corneal haciendo circular las lágrimas y renueva la película lagrimal con cada acción.

El parpadeo es necesario para la salud e integridad de la córnea.

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